Martes, nueve y media, polígono de Totana. Nuria vende telemetría para flotas frigoríficas: sondas en la caja, alertas si la temperatura se va, informes para justificar ante el cliente final que el género viajó a menos tres grados. Enfrente, Chelo Barrantes, directora de operaciones de Hermanos Piqueras, cuarenta y una tractoras y media Europa en albaricoque.
A los diez minutos Chelo suelta lo que Nuria ya sabía: «vosotros lleváis los camiones de los de Alhama». Y sí. El mismo proveedor, el mismo comercial de zona, probablemente el mismo panel de control con dos logotipos distintos. A partir de ahí la conversación se puso interesante y, a la vez, delicada.
Porque Chelo siguió hablando. Contó que dos rutas a Róterdam van a pérdidas desde que subió el peaje francés, que arrastra una cámara vieja que le rompe la cadena de frío una de cada cinco salidas, y que una cadena alemana les ha puesto en revisión justo por eso. Nada de eso es información de compra. Es el mapa de sus heridas.
Lo que salió de esa hora
Mientras tanto, Elffuss Copiloto escuchaba en una pestaña del portátil de Nuria. Al cerrar la reunión tenía la ficha hecha:
- Contacto: Chelo Barrantes, directora de operaciones.
- Empresa: Hermanos Piqueras, transporte frigorífico, 41 tractoras.
- Presupuesto: hasta 18.000 € el primer año, equipos incluidos («no paso de dieciocho mil, y eso con los cacharros dentro»).
- Plazo: instalado antes de la campaña de albaricoque, mediados de mayo.
- Objeción principal: que el proveedor trabaje también con su competencia directa.
- Siguiente paso: prueba en seis cabezas, las dos de Róterdam entre ellas.
Cada campo con la frase textual que lo respalda, por si dentro de tres semanas alguien en la oficina pregunta de dónde ha salido ese número. Nuria lo revisó, quitó dos líneas y lo exportó al CRM antes de arrancar.
Por qué esto no puede vivir en un servidor
Chelo hizo la pregunta que tenía que hacer:
«¿Y eso dónde acaba?»
La respuesta corta es que no acaba en ningún sitio. El audio y el análisis ocurren dentro del navegador, sobre la tarjeta gráfica del propio portátil. No hay cuenta que crear, no hay subida, no hay un panel en la empresa de Nuria donde un día aparezca la reunión de Hermanos Piqueras al lado de la de los de Alhama.
Y no hace falta creérselo de palabra. El código de Elffuss es abierto, con licencia Apache-2.0: el informático de Chelo puede leerlo entero un domingo por la tarde. Ese es el foso, y es aburrido a propósito. No es que prometamos no mirar; es que no hay por dónde. Al CRM viaja la ficha que Nuria decide enviar — seis campos. La conversación se queda donde se dijo.
Abre Elffuss Copiloto en el navegador antes de tu próxima visita: escucha, te deja la ficha lista para el CRM y no sube ni un segundo de audio a ninguna parte.
Abrir Copiloto →