Sergio vende maquinaria agrícola —cosechadoras, sobre todo— a cooperativas de toda la comarca. Ese martes tenía cita con Ana Belén Ferreiro, gerente de compras de una cooperativa cerealista, para hablar de una renovación de flota antes de la próxima campaña.
La reunión empezó como todas: café, la cosecha del año pasado, el precio del diésel. El presupuesto salió a los quince minutos, mezclado entre lo que había aprobado la junta rectora y lo que Ana Belén creía que podían estirar si entraba una ayuda de la próxima convocatoria de la PAC. El plazo tampoco lo dijo de corrido: apareció en dos frases sueltas, «antes de la siembra» y, diez minutos después, «si no, nos comemos otro año con la vieja».
Lo que quedó en la ficha
Al cerrar el portátil, Elffuss Copiloto había reconstruido la ficha entera a partir de esos fragmentos:
- Nombre: Ana Belén Ferreiro
- Empresa: la cooperativa cerealista
- Cargo: gerente de compras
- Presupuesto: la cifra aprobada por la junta, con la ampliación condicionada aparte
- Plazo: antes del inicio de la siembra
Lista para exportar al CRM sin que Sergio tuviera que parar de escuchar para teclear nada.
La cooperativa de al lado compite por la misma ayuda
Lo que hace sensible esa ficha no es solo el presupuesto. Es que la cooperativa vecina —a quince kilómetros, mismo cultivo, misma convocatoria de subvención— es cliente de Sergio desde hace tres años. Si el presupuesto de una llegara a un servidor por el que también pasan datos de la otra, o si alguien con acceso a ese servidor pudiera cruzar ambas fichas, Sergio se juega la confianza de las dos en una sola tarde.
No fue una promesa ni una cláusula de contrato lo que evitó eso. Fue que no había nada que evitar: el audio se transcribió en el propio portátil, la ficha se armó en el propio portátil, y lo único que salió de la reunión fue lo que Sergio decidió subir al CRM. Ningún servidor vio nunca ninguna de las dos cifras.
Zero-trust no es una casilla de cumplimiento. Es que la pregunta «¿a quién le has mandado esto?» tenga una sola respuesta posible: a nadie.
Ana Belén no lo sabía, pero esa tarde fue la garantía de que su cifra no acabaría, ni por accidente, en la reunión con la cooperativa de al lado.
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