Lucía Prado vende cámaras frigoríficas industriales por toda la cornisa cantábrica. El martes tenía cita en Burela con Xosé Manuel Varela, gerente de una cooperativa de armadores que congela y almacena bonito y merluza para media Mariña lucense. Quedaron en la oficina, pero Xosé Manuel prefirió hablar en la nave: «Así ves lo que hay que cambiar». Dentro de la nave, entre paredes de panel frigorífico y suelo mojado, el móvil de Lucía no tenía ni una raya de cobertura.
Antes, eso le habría tocado la reunión entera: o tomar notas a mano con los dedos helados, o fiarse de la memoria hasta el coche. Esta vez abrió Elffuss Copiloto en el navegador del portátil, lo dejó encima de un palé y se puso a escuchar.
Lo que se dijo entre las cámaras
Xosé Manuel no se anduvo con rodeos. La cámara de congelación tiene veinte años, el compresor grande ya ha fallado dos veces este año y la segunda vez perdieron mercancía. Quieren renovar dos cámaras y el túnel de congelación. Luego, ya más bajito, contó lo que de verdad importaba: van a dejar a su mantenedor actual, que además les alquila una cámara de apoyo en el polígono, y todavía no se lo han dicho. También soltó lo que pagan por kilo almacenado en esa cámara alquilada, una cifra que en el puerto le interesaría a más de uno.
«Tiene que estar funcionando antes de la costera del bonito. Si llega junio y seguimos así, no me la juego otra vez.»
Lo que sacó el copiloto
Cuando volvieron a la oficina, la ficha ya estaba hecha:
- Nombre: Xosé Manuel Varela
- Empresa: cooperativa de armadores, Burela
- Cargo: gerente, con capacidad de firma confirmada en la reunión
- Presupuesto: entre 140.000 y 160.000 euros, con margen si entra el túnel de congelación
- Plazo: instalación terminada antes de la costera del bonito, en junio
Debajo venían las notas: los dos fallos del compresor, la mercancía perdida y el cambio de proveedor que aún nadie sabe.
Por qué no hacía falta cobertura
Que la nave no tuviera señal no fue un problema por una razón sencilla: el copiloto no la necesita. El audio, la transcripción y la extracción de la ficha se hacen dentro del navegador, en el propio portátil. No hay servidor esperando al otro lado. Por eso funcionó en una nave sin cobertura, y por eso también lo que contó Xosé Manuel se quedó donde tenía que quedarse.
Esa noche, en el hotel, Lucía repasó la ficha y exportó al CRM de su empresa nombre, empresa, cargo, presupuesto y plazo. Lo del mantenedor actual y el precio por kilo de la cámara alquilada se quedó en sus notas locales. Si ese dato se escapa antes de tiempo, Xosé Manuel tiene un problema con un proveedor del que todavía depende, y Lucía pierde un cliente que se fió de ella.
Al despedirse, él le preguntó medio en broma si «la maquinita esa» mandaba la grabación a algún sitio. Lucía señaló el móvil, todavía sin cobertura: «Aunque quisiera, aquí no podría. Y fuera tampoco lo hace».
Abre Elffuss Copiloto en tu navegador y lleva la próxima reunión con la ficha hecha al salir: funciona aunque no haya cobertura y no sube nada a ningún servidor.
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