Andrés Ibarra vende centralitas y sistemas de atención telefónica por la zona de Valencia. El martes tenía reunión con el Grupo Benimar Dental: catorce clínicas, la decimoquinta a punto de abrir y una recepción que se desborda cada lunes por la mañana. Le esperaba Rosa Climent, directora de operaciones. No esperaba encontrarse también en la sala a Íñigo Sanchis, el delegado de protección de datos del grupo.
Andrés abrió el portátil con Elffuss Copiloto en una pestaña del navegador, como hace siempre. Íñigo lo vio antes de que nadie se sentara.
—Eso está escuchando, ¿no? ¿Adónde manda el audio?
Era normal que lo preguntara él. La mitad de la reunión iba a tratar de grabar llamadas de pacientes: cuánto tiempo guardarlas y quién puede oírlas. Andrés no le soltó ningún discurso. Le dijo: «A ningún sitio. Si quieres, quítame tú el wifi». Íñigo lo desactivó él mismo y se quedó un par de minutos mirando la pantalla. La transcripción seguía saliendo frase a frase, sin conexión. Luego se sentó.
Lo que se habló
Fue una de esas reuniones que se van por las ramas. Rosa habló de los lunes, de las citas que se pierden porque nadie coge el teléfono y de la clínica de Torrent, donde la recepcionista está sola. Íñigo puso sus condiciones: grabaciones cifradas, borrado a los noventa días y nada de proveedores fuera de la Unión Europea. Entre medias, casi de pasada, salió lo que a Andrés le hacía falta. Firma Rosa. Íñigo tiene la última palabra en todo lo que toque datos de pacientes. Hay unos 41.000 euros para el primer año. Y todo tiene que funcionar antes de que abra la clínica de Paterna, prevista para primeros de marzo.
Lo que sacó el copiloto
Al terminar, Andrés ya tenía la ficha montada:
- Contacto: Rosa Climent, directora de operaciones. Es quien firma.
- Empresa: Grupo Benimar Dental, 14 clínicas y una en apertura.
- Otro decisor: Íñigo Sanchis, delegado de protección de datos, con veto sobre todo lo que toque datos de pacientes.
- Presupuesto: unos 41.000 € el primer año.
- Plazo: funcionando antes de que abra Paterna, a primeros de marzo.
- Requisitos: grabaciones cifradas, borrado a los 90 días y alojamiento en la UE.
La repasó, corrigió el apellido de Íñigo, que había salido con una letra cambiada, y la dejó lista para exportar al CRM de su empresa.
Por qué Íñigo se quedó tranquilo
Un delegado de protección de datos no puede auditar en diez minutos la nube de un proveedor al que acaba de conocer: quién procesa el audio, en qué país, cuánto tiempo lo guarda, qué se hace luego con él. Lo que sí puede hacer es quitar el wifi y mirar. Si la transcripción sigue, el audio no se va a ninguna parte, porque no tiene adónde ir. El modelo corre dentro del navegador, sobre la tarjeta gráfica del propio portátil de Andrés. La conexión solo hace falta la primera vez, para cargar la app. A partir de ahí, nada.
Eso es zero-trust en serio: no le pides al cliente que se fíe de ti, le das una forma de comprobarlo él mismo. Los comentarios sobre la recepcionista de Torrent y los requisitos de seguridad del grupo se quedaron en el portátil de Andrés. Al despedirse, Íñigo le pidió el enlace. «Para las reuniones del comité», dijo.
Abre Elffuss Copiloto en el navegador y haz la prueba de Íñigo en tu próxima reunión: quita el wifi y verás que la ficha sale igual, sin subir nada a ningún servidor.
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