Raúl vende sensores de caída nocturna para residencias de mayores. Es una pieza discreta que se pone junto a la cama y avisa al auxiliar de guardia cuando alguien se levanta y no vuelve. El martes tenía cita en una residencia de sesenta plazas a las afueras de Zamora con Pilar Sastre, directora gerente. Abrió Elffuss Copiloto en el navegador del portátil, le pidió permiso a Pilar para tomar notas y dejó el portátil sobre la mesa de la sala de visitas.
La conversación
Pilar fue al grano. Por la noche tiene dos auxiliares para tres plantas, y en diciembre, entre vacaciones y bajas, se va a quedar con una sola durante tres semanas. Quiere el sistema funcionando antes de que llegue ese mes. Para pagarlo cuenta con unos 38.000 euros que sobran del presupuesto del año y que tiene que dejar comprometidos antes del 31 de diciembre.
Hasta ahí, una reunión normal. Luego Pilar explicó de dónde venía la prisa:
«La de la 14, Remedios, se ha caído tres veces desde septiembre. La última, a las cuatro de la madrugada, y la encontraron a las seis. Tiene un deterioro cognitivo que va a más y la familia ya me ha pedido explicaciones.»
Lo contó porque es verdad y porque es justo el caso para el que existe el producto. Pero Remedios no estaba en la reunión ni ha firmado nada, y lo que se acababa de decir sobre ella era su nombre, su habitación y su diagnóstico. Son datos de salud, la categoría más delicada que contempla la ley de protección de datos.
Lo que sacó el copiloto
Al acabar, la ficha estaba hecha:
- Nombre: Pilar Sastre
- Empresa: Residencia Los Almendros
- Cargo: directora gerente
- Presupuesto: unos 38.000 €, del sobrante del año; hay que comprometerlo antes del 31 de diciembre
- Plazo: funcionando antes del 1 de diciembre, cuando el turno de noche se queda con una sola auxiliar
En las notas, el motivo de la urgencia aparecía tal cual lo había dicho Pilar, con nombre y número de habitación. Raúl lo reescribió antes de exportar: «caídas nocturnas repetidas en residentes con deterioro cognitivo». Su equipo de instalación necesita eso para calcular cuántos sensores poner y dónde. Lo demás no le hace falta a nadie.
Por qué importa dónde pasa todo esto
Si el audio hubiera ido a un servicio de transcripción en la nube, el nombre de Remedios y su diagnóstico estarían ahora en el servidor de una empresa que ni Pilar ni Raúl conocen, con una política de conservación de datos que nadie ha leído. Corregir la línea en el CRM no habría arreglado nada, porque la copia ya estaría fuera.
Con Copiloto no hay copia fuera. El modelo corre dentro del navegador, sobre la tarjeta gráfica del propio portátil. La grabación, la transcripción y la extracción de la ficha se hacen ahí y ahí se quedan. Del portátil solo salió lo que Raúl decidió exportar, y salió ya limpio. Confianza cero no es fiarse menos del proveedor. Es que no haya ningún proveedor del que tener que fiarse.
Al despedirse, Raúl le contó a Pilar dónde se quedaban las notas, aunque ella no lo había preguntado. Pilar le dijo que era el primer comercial que se lo explicaba sin que nadie se lo pidiera.
Abre Elffuss Copiloto antes de tu próxima reunión: escucha, te prepara la ficha para el CRM y lo hace todo en tu navegador, sin subir a ningún servidor lo que diga tu cliente.
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