Lucía Ferrer vende maquinaria de lavandería industrial por la Comunitat Valenciana. El martes tenía reunión en l'Alfàs del Pi con Ramón Escrivà, director de operaciones de Bugaderia Marina Baixa. Lavan la ropa de cama de una treintena de hoteles de la costa. Lucía iba a hablarle de un túnel de lavado nuevo. Abrió Elffuss Copiloto en el navegador del portátil, le preguntó a Ramón si le parecía bien que tomara notas así y lo dejó escuchando.
La conversación
Ramón fue al grano. El túnel que tienen ahora se para dos o tres veces por semana, y en agosto llegaron a devolverle sábanas húmedas a un hotel. Quieren el nuevo instalado y probado antes de Semana Santa, que es cuando la costa vuelve a llenarse. Pueden gastar hasta 140.000 euros y les interesa financiar una parte.
Luego bajó el tono. El túnel que falla es de otro fabricante y están en juicio con él por los defectos. La vista es en diciembre. «Mi abogado me ha dicho que no quede nada por escrito, fuera de casa, de que estamos buscando sustituto. Si la otra parte se entera, dirá que el túnel no estaba tan mal y que lo que queríamos era cambiar de máquina.»
Lo que sacó el copiloto
Cuando Ramón se levantó a por café, la ficha ya estaba hecha:
- Nombre: Ramón Escrivà
- Empresa: Bugaderia Marina Baixa
- Cargo: director de operaciones
- Presupuesto: hasta 140.000 €, con financiación parcial
- Plazo: instalado y probado antes de Semana Santa
En las notas, aparte, quedó el contexto: el litigio, la fecha de la vista y lo que había pedido el abogado. El copiloto no lo metió en la ficha porque no es un dato del cliente, es el motivo de la compra. Lucía lo leyó, lo dejó en el portátil y exportó al CRM solo los cinco campos. En el CRM, el plazo pone «antes de Semana Santa» y nada más. Lo del juicio lo saben Lucía y su portátil.
Por qué esto solo funciona en local
Pensad en lo de siempre: una app de transcripción que sube el audio a un servidor, lo procesa allí y guarda una copia «para mejorar el servicio». Ramón acababa de pedir que no quedara rastro escrito fuera de su empresa, y Lucía habría creado justo ese rastro: una transcripción entera, con la palabra «juicio» dentro, en los servidores de una empresa que ninguno de los dos controla y de la que no saben dónde guarda las cosas ni durante cuánto tiempo.
Con el copiloto, el modelo corre dentro del navegador, sobre la tarjeta gráfica del propio portátil. El audio, la transcripción y el análisis se quedan en el portátil. Funcionaría igual sin conexión. Del portátil solo sale lo que Lucía decide exportar, campo a campo.
Eso es zero-trust en una reunión de verdad: poder cumplir lo que te pide el cliente sin fiarte de nadie. Lucía no tuvo que prometerle a Ramón que su proveedor de transcripción era serio. Le bastó con decirle la verdad: «Esto no sale de aquí.»
La segunda reunión es el 4 de noviembre, con el jefe de mantenimiento. Para entonces el juicio seguirá sin estar en ningún servidor.
Antes de tu próxima reunión, abre Elffuss Copiloto en el navegador: escucha, te deja la ficha lista para el CRM y no sube a ningún servidor ni un segundo de audio.
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